Las personas que conocen el mundo energético y saben utilizarlo para mejorar su vida, ¿cómo lo hacen?
Pues sacando la basura. Primero empiezan por ahí.
Escuela de péndulo para valientes
¿Qué es lo primero que haces cuando te mudas de casa? ¿Pintar las paredes? ¿Poner los muebles nuevos y las alfombras?
No
Lo primero que haces es limpiar, y sacar la basura fuera de tu casa.
Entonces te explico qué es esta cosa rara de limpiar con el péndulo para alcanzar niveles de satisfacción personal y profesional que ahora pasan de largo en tu vida.
Sigo con el ejemplo de la casa.
A veces la casa está contaminada. Y tú no lo ves. Puede estar infestada de polillas escondidas en la madera. O que haya filtraciones de radón, que se acumula en el sótano y en las plantas bajas. Puede que detrás de las paredes haya acumulación de moho y esporas que te provoquen problemas respiratorios.
No lo ves. Pero te afecta.
En esos casos, hay que recurrir a métodos profesionales, que puedan detectar lo que está invadiendo tu casa y limpiarlo.
Eso es lo que hace el péndulo. Localiza lo que está haciéndote daño a ti, a tu casa. Y lo limpia.
Te aviso que lo que puede detectar abarca un campo muy amplio de elementos, no solo del espectro espiritual y energético, sino también del amplio espectro de tu inconsciente.
Por eso el péndulo viene acompañado de sus gráficos correspondientes. Para que sepas con claridad y de forma concreta lo que te pasa.
Al suscribirte, que es gratis, vas a recibir un pequeño ebook que incluye:
✓ Cuál es la energía que trabaja con el péndulo, cómo conectar con ella y de qué forma recibes su información (puedes empezar desde ahora, sin péndulo ni nada).
✓ Una explicación efectiva de por qué no sabes lo que te pasa, y cómo encontrar la raíz del problema.
✓ Verás una técnica sencilla para recibir una respuesta clara a la hora de tomar decisiones.
✓ Y lo más importante, te darás cuenta de que no tienes que saber nada del mundo espiritual y tampoco necesitas “poseer ningún don”.
Hay algo importante que quiero que sepas
No soy una maestra espiritual, ni una chamana. Ni médium, ni espiritista.
Solo soy una mujer que hace mucho tiempo sentí urgentemente la necesidad de limpiar energías y entidades que llegaban a mí, que no me dejaban dormir, y que impedían que creciera cualquier cosa que deseaba construir.
De todo lo que probé, lo único que consiguió liberarme de aquella pesadilla fue el péndulo.
Y cuando empecé a practicar a diario, vi que no solo limpiaba lo externo… también empezaba a desenterrar lo que llevaba dentro, que no era sólo mío, venía encadenado al legado de mis antepasados.
Eran historias antiguas. De mujeres de mi familia que se habían acostumbrado a vivir a oscuras, sumisas, sin esperanza, repitiendo patrones que se heredaban en silencio, generación tras generación.
Y yo estaba unida a esa cadena sin saberlo.
Pude verlo, nombrarlo y romper el eslabón que me mantenía atrapada en ese legado. Fue ahí cuando entendí que no solo estaba limpiando energías externas:
estaba liberando una historia que no había empezado conmigo… y que yo sí podía cortar, para que no pasara a las generaciones futuras.
Con el péndulo cambié tanto que me atreví a ofrecerlo a mis seres queridos, y más adelante, me dediqué a ello profesionalmente.
Desde el 2010 se ha convertido en mi oficio.
Ahora enseño a utilizarlo con mi propio sistema, que he ido desarrollando durante todo este tiempo.
Al suscribirte, aparte del ebook de regalo, te van a llegar ocho emails, uno cada día. En ellos te hablo de casos reales, pongo ejemplos de sucesos que seguramente habrás experimentado y te los explico.
Hablo de energía, de espíritus, del inconsciente y en cada email incluyo, por supuesto, un enlace para que entres en la escuela y aprendas a utilizar el péndulo. Es la oferta que tengo actualmente.
Después de estos 8 emails, te escribiré a menudo, aunque no será cada día, en ellos te seguiré hablando de este campo tan amplio que es el mundo de lo invisible.
En resumen, todo se trata, al fin y al cabo, de saber ver más allá y de cómo puedes utilizarlo para mejorar tu vida.
Se trata de saber que tienes alas. Aprender a abrirlas. Y echar a volar.
Buen vuelo,
Sonia Oval.
Aquí para suscribirte
